Menorca


  • Menorca, Equilibrio Natural

    Menorca es la isla más oriental de la Islas Baleares y también la más singular. Reserva de Biosfera por la UNESCO desde 1993, esta pequeña isla del Mediterráneo de apenas 702 kilómetros cuadrados, 216 kilómetros de costa y menos de 100.000 habitantes es, sin duda una de las islas del Mediterráneo donde aún se respira equilibrio y es posible refugiarse del mundanal ruido.

    Conocida por muchos como la "Isla del Viento" azote de la Tramontana, Menorca es, ante todo, una isla de contrastes, en gran parte debido a sus diferencias paisajísticas entre norte y sur. El norte es abrupto y repleto de acantilados que cortan la isla en seco y se precipitan sobre el mar. El sur, en cambio, es una plataforma caliza del terciario muy rica en vegetación y surcada por barrancos que desembocan en playas de blanca arena y agua cristalina. De alguna manera se podría decir que son dos islas en una custodiadas por cinco faros en sus vértices.

    Si a esta riqueza paisajística se le suma la huella que han dejado la infinidad de culturas que han pasado por la isla y el inmenso legado megalítico, principalmente "taules" y talayots, que construyeron hace más de 5.000 años sus primeros habitantes, el resultado es una isla mediterránea realmente única y especial, con un carácter e identidad propios.


    El Puerto de Mahón

    Con casi seis kilómetros de longitud desde la bocana a la colársega, el puerto de Mahón es el segundo puerto natural más grande de Europa. Por su ubicación en el Mediterráneo occidental, pero también por sus dimensiones, calado y abrigo, ha sido considerado a lo largo de la historia enclave estratégico de primer orden y objeto de deseo por su interés militar y comercial por infinidad de civilizaciones.

    A sus aguas han llegado fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, turcos franceses y británicos, unos con más suerte que otros, y algunos, como los británicos, llegaron a la isla para quedarse durante más de setenta años, utilizándola incluso como moneda de cambio en sus disputas internacionales.

    De aguas tranquilas y sin mareas, al contemplarlo se tiene la sensación de estar ante un majestuoso lago, salpicado por villas tan especiales como the Golden Farm en su ribera norte, pequeños puertos como Cales Fonts o El Fonduco en la ribera sur y vigilado desde lo alto por el rasgado perfil de la ciudad de Mahón sobre el acantilado.

    A medio camino entre Europa y el norte de áfrica y en la ruta desde las islas de Cerdeña, Córcega e Italia o Grecia, el Puerto de Mahón ha sido y sigue siendo un alto en el camino para embarcaciones que buscan refugio o simplemente un entorno idílico en el que fondear.



    + INFO www.menorca.es

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